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LOS LIBROS DE LA BIBLIA

La investigación sobre Jesús

tres etapas pasadas y el comienzo de la cuarta

En la investigación moderna sobre la figura de Jesús se distinguen tres etapas de «búsqueda» (en inglés quest) para alcanzar todo lo que podamos saber sobre la figura de Jesús

Primera etapa

Los filósofos del Siglo de las Luces (la Ilustración), a finales del siglo XVIII habían reaccionado duramente contra los evangelios, acusándoles de que eran narraciones que no podían aportar datos seguros sobre Jesús. Como reacción a este escepticismo radical, a comienzos del siglo XIX, una serie de autores centroeuropeos se proponen escribir las Vidas de Jesús (Renan). Son optimistas; buscan a Jesús como un maestro de vida moral. Sin embargo, uno de ellos se da cuenta de que sus resultados no valen, porque no encuentran a Jesús, sino las proyecciones sobre Jesús de lo que cada uno previamente piensa. El golpe definitivo lo dará un biblista protestante llamado Bultmann (1950-60), que desconfía de que los evangelios sean fuentes históricas. Para él no es importante acceder al Jesús de la historia; lo importante es la fe: predicar y creer que Jesús nos salva. Nace la separación entre el «Jesús de la historia» y el «Cristo de la fe».

Segunda etapa

Algunos discípulos de Bultmann (años 1970-80) reaccionan de nuevo, porque se dan cuenta de que la fe cristiana no se puede sustentar sobre una «fe pura», pero sin sujeto histórico. Es imprescindible conocer bien a Jesús:

  • qué enseñó,
  • qué hizo,
  • por qué lo mataron,
  • qué supone su resurrección.

Estos teólogos insisten mucho en que para acceder al «Jesús de la historia» hay que saber en qué se distanció Jesús tanto del judaísmo de su época (crítica de la Ley, del sábado, de la pureza legal) como de las confesiones posteriores de fe de la Iglesia (los títulos cristológicos).

 

Rudolf Bultmann (1884-1976)

Tercera etapa

Las escuelas anglosajonas, muchas de ellos norteamericanas, reaccionan a su vez contra estos teólogos centroeuropeos (años 1990-2000). Los resultados anteriores llevaban a un Jesús poco judío, fuera de un mundo real. Ahora investigan sobre su persona tanto filósofos, como historiadores, como antropólogos, economistas o arqueólogos. No son todos necesariamente cristianos o creyentes. Se busca al «hombre Jesús» en su ambiente del siglo I: su cultura, sus costumbres, su religión, su entorno social… Aparecen nuevos resultados, que nos dan nuevas perspectivas, pero siempre hay una pregunta que solucionar.

¿Cuarta etapa?

Aparecen continuamente nuevas investigaciones sobre Jesús. En los últimos años se propone proyectar nueva luz sobre la historicidad de los evangelios a partir de las bios que conocemos por autores griegos. Este puede ser un nuevo camino para «acceder» a Jesús; pero los creyentes vamos más allá porque queremos «encontrarnos» con Jesús. Podemos saber muchas cosas sobre Jesús, pero ¿su vida, su muerte y su resurrección, dan sentido a nuestras vidas? ¿Qué supone confesar hoy que Jesús es el Señor, el Salvador, el Hijo de Dios? No se puede separar la investigación sobre Jesús y el impacto que supone en la vida de las personas: la fe personal y eclesial.