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Por José Ignacio Pedregosa

Como signo, se puede colocar en el centro la Biblia abierta, con un icono de Cristo Salvador.

Para este momento de oración, sería conveniente que los participantes tuviesen con ellos la Biblia o al menos el texto que nos ocupa.

Con música de fondo se comienza la oración, guardando un momento de silencio que nos ayude a ponernos en presencia de Dios.

Vamos a comenzar este encuentro con Jesús, permanecemos un momento en silencio; que nos ayuda a hacernos conscientes de la presencia de Jesús entre nosotros. Él nos sale al encuentro, camina con nosotros. Y, al igual que a sus discípulos, también a nosotros, hoy, nos pregunta: «¿Quién dice la gente que soy yo? ¿Quién decís vosotros que soy yo?».

Leemos, lentamente, el pasaje de Mc 8,27-30. Y lo dejamos resonar en nuestro corazón. Seguramente, alguna palabra, alguna frase, alguna expresión ha captado nuestra oración. Acojámosla y vayamos repitiéndola en lo más profundo de nuestro ser, para que, poco a poco, cale en nuestro corazón.

Breve momento de silencio.

Jesús va con sus discípulos camino de Cesarea de Filipo. Y en ese camino es donde les lanza una primera pregunta. Quiere saber qué dice la gente acerca de Él. La respuesta entra dentro de la lógica humana e identifican a Jesús con Juan el Bautista, Elías o cualquiera de los otros profetas. Por tanto, para la gente, Jesús es una continuación del pasado, no reviste ninguna novedad; es el pasado que se ha hecho presente.

Breve momento de silencio.

Ante esa respuesta continuista, Jesús quiere saber qué piensan sus discípulos. ¿Habrán entendido bien la novedad del evangelio? Es Pedro, haciéndose portavoz de los demás apóstoles, quien responde: «Tú eres el Mesías». Es importante, también, que en este momento cada uno de nosotros nos preguntemos: «¿Quién es Jesús para mí?». Y no solo damos una respuesta para nosotros mismos, sino que se la demos también a Jesús.

Breve momento de silencio.

No sólo es importante que respondamos a esa pregunta que anteriormente nos hacíamos, sino que es imprescindible descubrir qué significa esa definición de Jesús. Pues, Pedro respondió que era el Mesías; pero qué significaba Mesías para él. Porque Jesús no es alguien grande y poderoso que dará a Israel el triunfo sobre todas las demás naciones, para que la convierta en la más poderosa de la tierra. El concepto que nosotros tenemos de Jesús es posible que sea muy distinto al del Jesús del evangelio. Y eso es importante que lo tengamos en cuenta.

Breve momento de silencio.

Jesús es el Mesías pobre, humilde, manso, obediente a la voluntad del Padre. Jesús es el Mesías que sufrirá la pasión, la crucifixión, que morirá por salvar a la humanidad; pero que al tercer día resucitará y nos traerá a todos la vida eterna.

Se escucha la canción: «Jesús, quien eres tú» del grupo Brotes de Olivo.

En este momento los presentes pueden compartir la Palabra, haciéndose eco de lo que ha despertado en ellos para enriquecimiento de los demás. Pueden expresarlo, brevemente, a modo de reflexión, de oración de petición, de acción de gracias, de alabanza, etc.

Breve momento de silencio.

Como comunidad creyente se asume un compromiso comunitario para llevar a las personas que nos rodean la Buena Nueva del evangelio.

Se puede concluir este momento de oración rezando juntos el Padrenuestro.